10/11/2007 Articulo: "El rododendro (ojaranzo,) que se asienta en el Parque de los Alcornocales, está en peligro de extinción en Málaga y Cádiz"
El trasiego de plantas de unas zonas del mundo a otras, tiene muchos riesgos. Según el Diario Sur, el Centro Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) ha realizado un estudio ecológico del rododendro, que se asienta fundamentalmente en el parque natural Los Alcornocales, que linda con Gaucín. Pues bien, la frondosidad de sus flores llevó a que países del norte de Europa empezaran a utilizarla en jardinería, como flora ornamental. Y ahí empezaron los problemas.
Su hábitat preferido es aquel donde encuentra gran humedad para crecer, sobre todo en verano, por lo que necesitan vivir en zonas con musgos cercanas a cauces de ríos y arroyos. Por eso, el ojaranzo, como lo llaman en Gaucín y Cortes de la Frontera, crece cerca de los arroyos de estas sierras que comparten Málaga y Cádiz hasta que fue introducida por aficionados a la jardinería hace cincuenta años en Bélgica, Irlanda, Inglaterra y Francia.
Y tan a gusto se ha encontrado en estos países que se ha provocado una auténtica plaga, según subrayan el científico del CSIC Teodoro Marañón y el biólogo de la Universidad de Sevilla José Antonio Mejías. Su adaptación, en buena parte, se debe a la alta toxicidad de sus hojas, que impide que sea pasto de los herbívoros. «Estas sustancias nocivas provocan que las hojas tarden más en descomponerse, con lo que los nutrientes demoran en pasar al suelo. Al tener una hoja perenne, el arbusto estudiado forma poblaciones muy densas, que sombrean y, prácticamente, eliminan las plantas nativas de los bosques templados de estos países», según subrayan los investigadores. De hecho, en los bosques de Inglaterra ya están aplicando medios mecánicos y manuales para intentar acabar con él, ya que de no hacerlo, el rododendro amenaza con impedir la germinación de nuevos árboles en estas zonas, con lo que poco a poco se irá perdiendo el bosque autóctono inglés y se dará paso a una masa homogénea de este arbusto, que eliminará la biodiversidad de estas zonas, algo que preocupa enormemente. Es más, se da la paradoja de que el cambio climático provocará que los inviernos sean más suaves en el norte (algo que favorece a este planta) y, como contrapartida, menos lluviosos en el sur, lo que le perjudica enormemente, por lo que aumentará su riesgo de extinción en Málaga en Cádiz, de donde es autóctona.
Es más, como es una planta con gran interés para Andalucía, resulta curioso que la Unión Europea se esté gastando fondos para mejorar esta especie en el sur, y también se destine ayudas para acabar con ella en el norte, según manifiesta Teodoro Marañón.
Así que esta invasión sureña es un buen ejemplo de por qué hay que tener especial cuidado con las plantas que se trasiegan de unos países a otros para su uso ornamental. Este arbusto relíctico, que se quedó acantonado en Los Alcornocales (con un clima similar al de los bosques asturianos), sobrevive a duras penas en el sur, donde los 'ardores' del cambio climático la acechan, y crece a placer en el norte, invadiendo zonas que no le pertenecen. Como dicen algunos, misterios de la naturaleza.
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